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14-06-2006
DEPORTISTA MOVISTAR
ALVARO ONIEVA
Palmares deportivo y biografía
Fecha y lugar de nacimiento: 6.5.1987. Málaga
Palmarés deportivo 2007
2005
2004
2003
2002
2001
Técnica, creatividad y potencia en estado puro. Así definen los buenos aficionados al Kitesurf las actuaciones de Álvaro Onieva en las pruebas del circuito de la Professional Kiteboard Riders Association en el que Álvaro compite con los colores de Movistar. Tercero en 2007 y Subcampeón del mundo absoluto en 2005, Onieva es uno de los deportistas más destacados del circuito. Álvaro Onieva, malagueño de 19 años de edad, es un deportista privilegiado, capaz de realizar maniobras imposibles sobre las olas, y que está llevando el Kitesurf a un nivel de técnica adelantado a su tiempo. Su historia es la de un joven que desde muy pequeño vivió su pasión por el mar heredada de la afición al Windsurf de su padre Mariano, que llevaba a la familia a buscar las olas de la costa andaluza desde Málaga, su lugar de residencia, hasta Tarifa, siempre persiguiendo el mejor viento. Los deportistas singulares, y Alvaro Onieva lo es, muestran muy temprano su carácter. A los siete años ya había pasado infinidad de horas en el mar, pero a esa edad se atrevió a subir a una tabla de Windsurf. Su pasión por ese deporte ya no le abandonaría, pero era tanta la devoción que sentía, que sorprendió a su familia construyendo una replica en papel de la tienda donde admiraba sus tablas y velas. Una maqueta perfectamente construida y coloreada en la que, y este es un detalle que nunca le ha abandonado, ya hacía sus primeras innovaciones en el material. Por todo ello, su padre no dudó en poner a su disposición una vela y aparejo destinado a niños con el que Alvaro comenzó muy pronto a navegar con vientos suaves. La costa de Tarifa, sin embargo, no es un lugar para viento ligero, más bien lo contrario. Alvaro Onieva descubrió muy pronto el placer de volar sobre el agua con viento de levante de fuerza siete que, una y otra vez, dejaba su material infantil hecho trizas a pesar de que él y su padre se las ingeniaron para hacer una y mil modificaciones. El niño de siete años se enfrentaba a viento de adultos sin problemas y pero ni los materiales ni sus medidas estaban aun bien preparados para eso. Su pasión por el Windsurf, pese a todo, no dejó de crecer y desde los siete a los doce años, Alvaro se convirtió en un experto. Aumentó su técnica, su estatura y también su fuerza física, lo que le permitió enfrentarse en condiciones a los vientos de la zona del estrecho. 1999, sin embargo, fue el año de cambio. Llegaron a España unas nuevas cometas con tablas de Surf que se utilizaban cuando el viento era demasiado flojo. Los primeros practicantes de este deporte sorprendieron a todo el mundo con grandes saltos y rotaciones en aire. Era algo nuevo y excitante aunque, de momento, con bastantes problemas. El material era muy rudimentario y la enseñanza inexistente por lo que todos los nuevos practicantes compartían entre ellos la información para aprender a volar. Alvaro quedó fascinado por el nuevo deporte y las posibilidades que ofrecía, y junto a su padre dedicó muchas horas a mejorar un material que evolucionaba poco a poco. Las cometas eran de dos líneas muy rápidas, y las tablas parecidas a las de Windsurf, pero mucho más cortas, de 1.90 metros de eslora. El Kitesurf ofrecía a sus practicantes mayores posibilidades que el Windsurf ya que se podía practicar con vientos fuertes y suaves, muchos más días al año, aunque aun era un tanto arriesgado para un joven de trece años. Alvaro se veía obligado a quedarse muchas veces en la playa viendo como los demás se divertían, pero lo hacía sometiendo a un estrecho marcaje a su padre Mariano para poder utilizar la cometa, algo a lo que el padre se oponía por considerarlo peligroso a esa edad. Harto de esperar, Alvaro, respetó las ordenes pero a su manera. No utilizó la cometa de su padre pero gastó todos sus ahorros en comprarse dos pequeñas de tracción para hacerlas volar en la playa y aprender los secretos de su funcionamiento. En muy pocos días consiguió un control de vuelo muy bueno y su padre se vio obligado a ceder. Se metió en agua con su cometa y aun no ha salido de ella. La diferencia entre un buen deportista y un superclase es, a veces, cuestión de simple detalle, y en los detalles Onieva marca el nivel a todos sus rivales e incluso a los fabricantes de tablas, ya que se ha distinguido desde hace mucho tiempo como un auténtico innovador. Estudia todos los trucos existentes y los mejora, crea nuevos saltos con una depuradísima técnica, y es capaz de modificar sus tablas para hacerlas mejores y más agiles. Una de sus aportaciones es el haber fijado unas medidas, 120 centímetros de eslora y 39 de manga, que mejoran notablemente el comportamiento y que se venden en todo el mundo. Tres eventos marcaron a partir de ese momento su carrera deportiva. En primer lugar, la Red Bull Sky Rider que reunió en Tarifa en abril de 2002 a los mejores especialistas del mundo. Con 15 años, Alvaro participó en competición junto a sus ídolos, aquellos que hasta entonces sólo había visto en videos de Kitesurf. Consiguió el decimotercer puesto y se animó a participar en la cita que la PKRA disputaba en Fuerteventura, todo ello tras proclamarse Campeón de España en la modalidad Best Trick. En una de las pruebas más difíciles del circuito, con vientos aliseos de 40 a 50 nudos, Alvaro consiguió un noveno lugar en Freestyle, un segundo en Best Trick y un sexto en Hag Time. Su consagración llegó en Cornwall, en el Reino Unido, donde se proclamó Campeón de Europa con sólo 15 años. Ya estaba definitivamente entre los mejores y a partir de ese momento se convirtió en uno de los habituales del circuito de la PKRA consiguiendo una séptima plaza absoluta en 2004. |
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